sábado, 26 de marzo de 2011

Ni un sí ni un no (in dubio . . .)

No hay mejor tema para una libriana que la duda. Me sigue provocando. Me da la excusa justa para elaborar mis inacabables dudas


Ante esa encrucijada que la vida le ponía, creyó que lo mejor era, antes de tomar una decisión, consultar a los expertos. Algunos, unos cuantos, le aconsejaron que sí, que avanzara en lo que había pensado, que iba en la dirección correcta, que probablemente no iba a tener otra oportunidad como esa y que valía la pena el riesgo. Si no lo hacía, se lo iba a reprochar a sí mismo toda la vida. Pero otros, tan numerosos como los anteriores, opinaron que no, que de ninguna manera, que eran puros disparates y que, si seguía empecinado en esas ideas absurdas, muy pronto, antes de lo que se imaginaba, se iba a arrepentir.

Pasó varios meses pendulando entre el sí más absoluto y el no más rotundo. Pensó en buscar un punto medio, pero se dio cuenta de que cuanto más lo buscaba más se alejaba de él. Recordó la famosa frase: “no se puede pactar con las dificultades ...” etc. Finalmente, ante esa encrucijada que la vida le ponía, creyó que lo mejor era, antes de tomar una decisión, poner un poco de ropa en una valija, sacar el dinero del banco, arrojar el celular por el indoro y subirse, lo más rápido posible, al primer avión.

viernes, 25 de marzo de 2011

Convite poético



Vení a celebrar la poesía con nosotros. Sumate a nuestro Triálogo. Traé un poema, propio o "apropiado", y regalanos su lectura. Compartamos la emoción, la profundidad,
la certeza, la inocencia, el poder de la palabra poética.
Será el 9 de abril a las 18,30 hs. en La Casita, Ranchos 1593, esquina Machado Castelar. Entrada $20

Ya podés contar conmigo.

Informes e inscripción:
anama_oddo@yahoo.com.ar
contares11@gmail.com

miércoles, 23 de marzo de 2011

Se hace lenta la noche

En esta nueva ronda cómplice, la consiga era escribir sobre la duda y el dudar. ¿Se entenderá lo que escribí? ¿Les gustará a mis compañeros? ¿Haré bien en publicar tan pronto? ¿Se me ocurrirá alguna otra cosa sobre este tema? Sumergida en la duda, me paralizo. Solo el poema me pone en marcha, me salva.


Se ríe el niño dormido
quizás se sienta gorrión esta vez
Luis Alberto Spinetta
Tamaño de fuente
Se hace lenta la noche
atravesada de insomnio

de mis párpados férreos
multitudes de imágenes desbocadas
galopan
las más ocultas regiones del deseo

sobre ellas
tu rostro de luz
me sonríe

estiro las manos
pero se esfuma
en el abismo de los sueños

con la piel apretada
con todo el cuerpo tenso
con este temblor que sacude las certezas
me pregunto
¿te veré llegar a la hondura de mi pecho?
¿te seré puerto y cobijo?
¿me serás niñeces y memorias?

viernes, 18 de marzo de 2011

Cena internacional (segunda parte)


Miró la hora. Faltaban quince minutos para la llegada de su invitado. Eligió una música romántica y se sentó a esperarlo. Se miró con placer las hermosas sadalias taco aguja que se había comprado especialmente para esa ocasión. En ese momento se dio cuenta de que no tenía ni idea de su altura. En casi un mes de chateo nuca se lo había preguntado. Cuando incorporaron el skype a sus contactos siempre lo vio sentado. Se preguntó entonces por qué nunca se puso de pie. ¿Es que era un hombre bajo? ¿Por qué nunca se lo dijo? ¿Qué pretendía esconder? ¿Cómo se le ocurría comenzar una relación así, con mentiras? Si había mentido en eso, ¿qué otras cosas ocultaría? Miró la mesa que tan minuciosamente había preparado. ¿Y si él no era capaz de apreciar esos detalles? ¿Y si en vez de comida internacional prefería un choripán? El timbre la sobresaltó. Por un instante estuvo dispuesta a abrir. Avanzó unos pasos hacia la puerta pero se detuvo. Pensó en el vino. ¿Y si estaba acostumbrado al tetrabrik? Nuevo timbrazo. ¿Y los tulipanes? A ver si todavía este era capaz de traerle un ramo de margaritas cortadas de la planta de la vecina. Otro timbre. Se miró en el espejo. Se dijo a sí misma que de ninguna manera se relacionaría con un tipo que solo fuera capaz de escuchar cumbia de la mañana a la noche. Si cedía, iba a terminar invitándola a la bailanta. ¡Por favor! Ella nunca, nunca, por ningún motivo, pondría un pie en un lugar como ese. Se dirigió al comedor sin hacer caso de los insistentes timbrazos. Que se quedara pegado, si quería. Ella no le abriría jamás en la vida. Jamás saldría con un hombre tan vulgar. Porque alguien que toca de esa forma el timbre no puede ser otra cosa que vulgar, ja. Subió el volumen de la música y se sentó a disfrutar ella sola sus manjares. Empezó por la ensalada. Sintió explotar en la boca la frescura picante de la albahaca, el tomate, las olivas. Y así, lenta y golosamente, fue degustando bocado tras bocado hasta acabar su cena. Después se sirvió una copa de champagne y bailó sola sobre la alfombra. Casi en éxtasis, se recostó en el sillón y revoleó las sandalias. Pero antes, por las dudas, desenchufó la computadora.



Cena internacional (primera parte)

La albahaca fresca caía en lluvia verde, intensa sobre los tomates, las aceitunas negras y la mozarella. El aceite de oliva y una pizca de sal completaron la fiesta de sabores. Después de varios fracasos amorosos, ella sabía que tendría una sola oportunidad para conquistarlo. Por eso, aunque era su primer encuentro, lo invitó a cenar. Decidió cocinar ella misma, nada de delivery. Como entrada, una ensalada caprese. Nada mejor que los sabores mediterráneos para llegar desde el estómago al corazón. Después una tarta de queso acompañada por un vino blanco, espumante. Bien francés. De postre, pastel de manzana con masa crumble, una exquisitez británica de esas que nunca fallan. El café, de Colombia, por supuesto, y con unos bocaditos de chocolate suizo. ¿Le faltaba algo a esa mesa de gala? Sí, claro, las flores. Llamó a la florería y encargó un ramo de tulipanes holandeses. Tres tulipanes, en verdad, si quería continuar con su vida normal el resto del mes.

jueves, 17 de marzo de 2011

Un soplo sobre la herida


Por solidaridad con el pueblo japonés, Planeta Haiku propuso enviar los nuestros como una ofrenda a su espíritu sufrido y valiente. Claro que un poema no soluciona semejante tragedia ni restaña tan hondas heridas. Pero la suma de todas las voces puede hacer llegar, aunque sea, un soplo refrescante.

Rompe la noche
de las aguas oscuras

el sol naciente
.

Sobre los restos
amasada entre sombras

anda la vida.


Entre despojos
lágrimas de alegría
un niño nace.

Blanco Japón
sobre el profundo duelo

fúnebre manto.

jueves, 10 de marzo de 2011

Podés contar conmigo - Preaviso


Todavía no me hicieron la gráfica pero no puedo esperar más para invitarte. Ya está listo el taller de narración oral Bocaquecuenta. Va a ser los sábados de 14,30 a 16,30. Una vez al mes tendremos la visita de especialistas en distintas disciplinas que enriquecerán nuestra formación: expresión corporal, dramaturgia, fonoaudiología, música y más, más, más. Comenzamos el 2 de abril. ¡¡Agendalo!!
La cita es en La casita, Ranchos 1593, esquina Machado.
Inscripciones: anama_oddo@yahoo.com.ar / contares11@gmail.com
Te espero.

martes, 8 de marzo de 2011

En el Día de la Mujer . . .

. . . Gioconda nos regala:

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco,
para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas –
deberían pavimentar de flores para celebrarnos (…)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez
de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca
para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos testimonios
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.


Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.


Gioconda Belli

domingo, 6 de marzo de 2011

Gota a gota . . .

. . . se van desgranando los textos de los tres. Que sigan goteando palabras, ideas, textos breves y largos, poemas, tangos, fantasías, sueños, amores y desamores. ¡Que nadie arregle esta canilla de la creación!

Elogio de lo breve

Ahora que gracias a mis cómplices, Patricia y Gustavo, he descubierto un nuevo amor, la narración breve, me parece oportuno recordar algunos haiku, donde la condensación y la brevedad, de palabras y de recursos, ponen al descubierto la potencia del lenguaje para crear emociones, impresiones o miradas, fugaces pero completas.


Dicen silencios
tus ojos cerrados
sobre la almohada.


Surcan mi cara
los abrazos del tiempo
y expanden mi alma.


Temblor del agua
herida de intemperie
huellas desnudas.


Puntas de pie
la bailarina gira
el mundo sueña.


Rayos de sol
verdes que se estremecen
uvas que brillan.


Mieles moradas
uvas que se derraman
dulces promesas


Agua de lluvia
universo encerrado
en cada gota.


Dicen mi nombre
tus palabras desnudas
y yo renazco.


Poemas tristes
versos de madrugada
poquita cosa.

Mariposas negras



Obsesivos
como una canilla que gotea

los pasos del adiós
siguen horadando

monótonos y crueles

los velos del recuerdo
y van cayendo

seductores

como mariposas negras

una tras otra

aleteando su negrura

hasta oscurecer

mi porción de cielo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Pesadilla


Hacía rato que se había separado de sus compañeros cuando oyó el primer disparo. Le pareció que resonaba dentro de su cráneo. Se tocó la cara, el pecho, se miró las manos. Nada, no había sangre. Pero sabía que no podía pararse. Debía seguir avanzando así, reptando sobre el lodo. El segundo disparo lo sobresaltó, sobre todo porque vino acompañado de un grito lejano. ¿Pero de quién? El tercer disparo lo hizo temblar de pies a cabeza. El cuarto lo encontó empapado en sudor. El quinto le provocó un estremecimiento tan profundo que lo hizo saltar. Se sentó de golpe. Apartó las sábanas con violencia, como si fueran ellas las responsables de su pesadilla. Tuvo que frotarse los ojos varias veces para darse cuenta de que ahora sí estaba despierto, irremediablemente solo desde hacía dos días, cuando sus compañeros cayeron en una emboscada, y de que esta vez no había habido tiros ni persecuciones sino la canilla que goteaba, implacable, reverberante, oxidando el lavatorio de ese hotel de mala muerte, en las afueras de Saigón.

Elogio de lo mínimo

A Gustavo, a Patricia y a mí se nos ha dado últimamente por escribir minificciones. En el blog catalán Sopa de poetes encontré estas reflexiones de Blanchot (L’espace littéraire), que me parecen muy oportunas.

“Escribir es entregarse a la fascinación de la ausencia de tiempo.” . . . la escritura fragmentaria piensa, pero también pone en escena, esta experiencia del Tiempo como “ausencia de tiempo”.

Una literatura de fragmento que se sitúa fuera del todo, sea porque el todo ya está realizado (toda literatura es una literatura del fin de los tiempos), sea porque junto a las formas de lenguaje donde el todo se construye y se habla, palabra del saber, del trabajo y de la salvación, es el presentimiento de una palabra totalmente otra: una palabra que libera al pensamiento de ser sólo pensamiento con vistas a la unidad o, dicho de otro modo, que exige una discontinuidad esencial".